jueves, 4 de febrero de 2016

El Dr. Alex: abogado de la gente


¿Por qué es conocido el Dr. Alex en la bahía de San Francisco como “el abogado de la gente”? Por la sencilla razón que ha pasado muchísimo tiempo defendiendo a la comunidad hispana en la bahía de San Francisco, en el estado de California. 

El Dr. Alexander Cross defiende a mucha gente que por provenir de otros países u otros estados desconocen las variaciones en el sistema legal. Por eso en muchos casos cometen delitos sin saberlo. Pongamos el caso del nivel de alcohol permitido en sangre a la hora de manejar, que varía de estado a estado; una persona podría infringirlo sin querer.  
Se estima que 1 de cada 3 personas que vive en los Estados Unidos ha sido o va a ser arrestada (aunque parezca una estadística increíble), y a su vez una de cada 20 personas que ha sido hallada culpable o condenada es en realidad inocente. 

Es necesario evaluar cuáles han sido las condiciones de arresto, dado que a veces hay procedimientos irregulares. Y si así y todo es en realidad culpable, pues habrá que buscar la forma de que la pena sea lo menos severa posible.

Ante la acusación de haber cometido un delito federal usted desea expresarse fácilmente y sobre todo, entender de lo que le hablan, por eso es muy importante que su abogado-a hable español.

Aunque no es su primer idioma habla español el Dr. Alex lo habla desde que era un niño, con lo cual le sale a la perfección (no hay más que mirar un video en su página web: http://abogadocross.com/practice-areas/abogados-de-manejo-bajo-influencia/ para constatarlo)

En muchos casos los abogados dicen hablar español pero tienen mucha carencia en el manejo del idioma, o usan a sus secretarias como traductoras, y es allí donde hay información crucial del ámbito legal que se pierde. 

Él no solo habla español sino que también habla inglés con fluidez y esto también es importante a la hora de moverse en la corte.
Alex es el abogado más popular en el mundo hispano de la bahía de San Francisco, pero también el más estimado.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El atasco en un bajante

Me quedé sorprendido hace unos días, leyendo una noticia en un periódico local, en la que informaban sobre el gravísimo problema que suponen las toallitas higiénicas húmedas, que casi todos nosotros usamos y arrojamos a diario por el inodoro.

A diferencia del papel higiénico, las toallitas húmedas (me refiero a las que se usan tanto para la higiene de bebés, como las de uso íntimo o las normales que venden en cualquier supermercado), no están hechas de papel o celulosa, sino de tejido sin “tejer”. O sea, que es tejido (una especie de tela), que ha sido prensada con un sistema específico.

El problema es que mientras que el papel se acaba por deshacer en el agua, las toallitas permanecen inalterables, de modo que causan importantes atascos en tuberías y sistemas de alcantarillado.

Al parecer, los Ayuntamientos sacan cada año, toneladas de toallitas y otros elementos no degradables de las redes públicas de evacuación de aguas.

Y por supuesto, son objeto de continuos problemas en edificios, urbanizaciones y comunidades de propietarios.

Hoy  precisamente he podido vivir de primera mano, un ejemplo de esas problemáticas e indestructibles toallitas.

Por ser el cumpleaños de mi hermano Pepe, fui a casa de mi madre a celebrarlo al mediodía. Llegué con 20 minutos de antelación sobre la hora prevista, porque odio llegar tarde a los sitios, y en lugar del esperado ambiente festivo, me encontré a la familia revolucionada y un impresionante despliegue de fontanería…

Al parecer, a primera hora de la mañana, se habían encontrado con un atasco muy serio en el inodoro, provocado por las dichosas toallitas.

Mi madre ya hace mucho tiempo que no tiene niños pequeños y no las usa, pero sí que tiene nietos y mi hermana Andrea pasa más tiempo en casa de mi madre con sus gemelas de 2 años, que en la suya propia… Y claro, pasó lo que tenía que pasar.

De tirar toallitas un día y otro, se acabó formando un buen tapón.

Para colmo, mi madre, intentó solucionarlo metiendo una fregona por el váter, que acabó desprendiéndose del palo y colándose por la tubería, hasta verse detenida por la muralla de toallitas…

Por suerte, llamaron por teléfono rápido al fontanero en Alicante, quien con ayuda de su equipo de profesionales y tras varias horas de duro trabajo, logró solucionar el problema por completo.

Yo creía que nos quedaríamos sin fiesta de cumpleaños, pero no.

La empezamos tres horas más tarde, pero al final pudimos disfrutar del evento.

Y no todos los días se cumplen cincuenta años, claro.

Le he pedido, de paso, una tarjeta al fontanero,  porque en mi casa no usamos toallitas húmedas, pero llevamos meses con un goteo inexplicable en el inodoro.

No es algo importante, pero sí muy molesto por la noche.

¿Alguna vez habéis oído, en el silencio de la madrugada, una gota de agua repiquetear sobre alguna superficie? Es desesperante, y ya he llamado a dos fontaneros que no han sido capaces de solucionarlo.

A ver si por fin tengo suerte, que este profesional me pareció muy eficaz y encima tiene buenos precios.